miércoles, 1 de mayo de 2013

Cupcakes de leche merengada centenarios

El viernes pasado contactaba conmigo Marta, una chica que trabaja en TVE de Canarias, y me pedía que si por favor podía hacerle unos cupcakes para sorprender a alguien... ¿Sorprender? ¡Sí, eso mola!


Pensaba que tenía que ir yo, cual Isabel Gemio en su programa 'Sorpresa, sorpresa', para entregar esos cupcakes. Y yo, que siempre estoy en las nubes, ya pensando que tenía que comprarme un vestido mono para la ocasión y, claro, unos zapatos a juego y los complementos ideales porque la tele es la tele...

Pues no... Irían mis cupcakes pero yo... ¡nada de nada! Jajajaja Bueno, me ahorré el vestido y todo lo demás, eso sí, ¡pero me quedé con las ganas!


Lo genial de todo esto es que con mis cupcakes felicitaron a la mujer más mayor de la isla, una señora que cumplió 104 años... ¡una mujer centenaria! ¡Felicidades! ¿Llegaré yo a semejante edad? En unos cuantos años lo veremos...

¡Así que me sentí feliz cuando me lo explicaron! Irían con mis cupcakes a celebrar con ella su cumpleaños. Me harían publicidad, que siempre viene genial, pero endulzaría el día de la señora con más experiencia de la isla.

Y mi pregunta fue... ¿de qué le hago los cupcakes para no provocarle una subida de azúcar poco aconsejable cuando una cumple 104 años? Interesante cuestión...


Pensé que tenía que buscar una receta que le pudiera recordar a su niñez, que fuera algo tradicional, nada moderno ni conceptual, y no con demasiada azúcar... ¡tenía que ser algo de siempre!

Así que cogí el libro de Alma Obregón, del blog Objetivo: CupcakePerfecto, y encontré la receta perfecta, como su libro... ¡Cupcakes de leche merengada!

Con el sabor de la canela, rellenos de Lemon Curd (esto se lo añadí yo) y cubiertos de merengue italiano para así evitar una ingestión excesiva de azúcar... ¡hice los cupcakes más perfectos para la ocasión!

¡Vamos con la receta!

Cupcakes de Leche Merengada

Ingredientes:

-115 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 220 gr de azúcar
- 3 huevos M
- 220 gr de harina de repostería (sin levadura)
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura
- 150 ml de leche semidesnatada
- 1 rama de canela
- 2 cucharaditas de leche merengada en pasta (Home Chef)
- Lemon Curd para rellenarlos

Para el merengue italiano:

- 3 claras de huevo M a temperatura ambiente
- 180 gr de azúcar
- 100 ml de agua
- 1 cucharada de sirope de maíz (tipo marca Karo)
- 1 cucharadita de aroma de limón
- Colorante amarillo-melón
- Canela para espolvorear

Preparación:

Calentamos la leche con la rama de canela hasta que llegue a ebullición. Retiramos del fuego y dejamos que temple. Pre-calentamos el horno y engrasamos una bandeja de cupcakes o la cubrimos con cápsulas de papel rizado.

En un bol y con batidora de varillas mezclamos la mantequilla con el azúcar y la pasta de leche merengada. Añadimos los huevos uno a uno batiendo hasta que se incorporen. Tamizamos juntas la harina con la levadura y la vertemos a la mezcla anterior alternando con la leche templada. Mezclamos lo justo para que la mezcla sea homogénea.

Repartimos la masa en las cápsulas con ayuda de un dispensador de helado y horneamos a 165ªC durante aproximadamente 25 minutos o hasta que nuestros cupcakes hayan subido y estén firmes y dorados. Los transferimos a una rejilla hasta que enfríen por completo.

Para hacer el merengue italiano, mezclamos el azúcar con el agua y el sirope en un cazo y lo ponemos a calentar hasta que la temperatura del termómetro de azúcar alcance los 115-120 ºC. Mientras vamos montando las claras a punto de nieve firme. Cuando el almíbar esté, bajamos la velocidad de la batidora y vamos vertiéndolo en forma de hilo sobre las claras sin que el almíbar toque nunca las varillas ya que se cristalizaría. Seguimos batiendo a velocidad máxima hasta que el almíbar esté brillante, aproximadamente 5 minutos más. Cuando esté, ponemos el aroma de limón y el colorante y terminamos de mezclar.

Rellenamos nuestros cupcakes con Lemon Curd ayudándonos de un descorazonador de manzanas, decoramos nuestros cupcakes con el merengue italiano y espolvoreamos con canela. ¡Estaban riquísimos!

Yo les puse una margarita... ¡un símbolo de juventud y frescura! :-)


Espero que a la sorprendida le haya gustado estos cupcakes y a vosotros también. ¡Mis alumnos del curso de Macarons se zamparon los que sobraron sin problema! :-)

¿Os enseñé los macarons que hicieron? Orgullosísima me quedé :-)


Os mando mil millones de besos y os dejo que tengo mil cosas que hacer... (sí, eso del día del trabajador será para que trabajemos más, ¿no?)

¡Muaks y feliz día de fiesta!

miércoles, 24 de abril de 2013

Yo, Magdalena, y mis primeras magdalenas

Os preguntaréis...: Bueno, esta niña que hace cupcakes, que le encanta las galletas, que hace pasteles, que le pirran los croisants y las tartas de capas, y que encima se llama Magdalena, sabrá hacer magdalenas, ¿verdad?

¡Pues ahora sí, justamente desde ayer!


Lo sé, no tengo perdón divino.

Supongo que mi madre estaría por ahí arriba tirándose de los pelos y diciendo: ¡Tanto cupcake, tanto cupcake, y esta niña no sabe hacer una magdalena!

Mamá, ya está solucionado. ¡He hecho magdalenas y están de auténtico escándalo!


Seguí la receta de mi nuevo amor, Xavier Barriga. Sí, me he enamorado...Sé que parece una tontería pero esos ojos azules me han encandilado, ¡qué le vamos a hacer! Es una amor imposible...

A parte de sus ojos me ha encantado su nuevo libro y, si todas las recetas salen como esta, va a ser la mejor compra que he hecho en mucho tiempo. La próxima, ¡brioche!

Bollería: Hecha en casa con el sabor de siempre (Sabores)

¡Vamos con la receta de unas magdalenas clásicas!

Magdalenas clásicas (receta para 12 magdalenas)

Ingredientes:

- 125 gr de huevo a temperatura ambiente (aprox. 2 huevos L)
- 175 gr de azúcar
- 60 ml de leche
- 190 ml de aceite de oliva suave
- 210 gr de harina floja (de repostería con 9 gr de proteínas/gluten)
- 7 gr de levadura química
- canela en polvo
- ralladura de limón
- una pizca de sal

Preparación:

Batimos con batidora de varillas eléctrica a velocidad media los huevos y el azúcar. Incorporamos la leche batiendo a velocidad suave para evitar que el batido se baje en exceso. Agregamos el aceite batiendo poco a poco. En un bol aparte, mezclamos la harina con la levadura y tamizamos juntas. Añadimos la sal, una cucharadita de canela y la ralladura de un limón. Incorporamos esta mezcla de ingredientes sólidos a la anterior batiendo lentamente y lo justo hasta que la mezcla quede homogénea. Tapamos esta mezcla con un paño y la dejamos reposar en la nevera al menos 1 hora (yo la tuve 24 horas). Podemos dejarla reposar 2 ó 3 días, incluso. Después del reposo removemos enérgicamente con unas varillas manuales y repartimos la mezcla en un molde de metal engrasado o con cápsulas de papel. Pre-calentamos el horno a 250ºC. Rellenamos las cápsulas hasta 2/3 de su capacidad y las horneamos a 210ºC durante unos 14-16 minutos.

Si queréis podéis adornar vuestras magdalenas con chips de chocolate, sprinkles, piñones, azúcar... ¡con lo que se os ocurra! O una vez hechas las podéis rellenar, por ejemplo, de mermelada con una jeringa.

¡Magdalenas hechas, objetivo conseguido!


Y ayer vino una de mi alumnas favoritas y queridas a la tienda, ¡Magüi! Y, tal conejillo de indias, probó, se zampó y engulló una de mis magdalenas. ¡Parece que le gustaron!

¡Tengo cara de cansadísima!
Espero que os haya gustado esta sencilla entrada pero, para mi, de valor incalculable... ¡ya puedo hacer honor a mi nombre, sé hacer magdalenas! :-)

¡Os mando millones de besos y nos vemos pronto en la próxima receta!

¡Muaks!

viernes, 12 de abril de 2013

¡Una mousse de chocolate perfecta!

¿Habéis soñado alguna vez con la textura perfecta de la mousse? Yo sí, y en varias ocasiones, pero siempre despierto y cuando lo intento me sale una crema de chocolate riquísima pero eso ni es mousse ni es nada. 

Porque la textura de la mousse debe ser ligera, como con burbujitas que al contacto con la boca comienza a derretirse (dios, ya he comenzado a salivar...)


¿Habéis ido alguna vez a un restaurante y, cuando habéis comido la mousse, habéis dicho que queréis esa textura en el vuestro? Pues yo, de nuevo, en varias y numerosas ocasiones.

La mousse que hacía mi madre estaba deliciosa pero debo decir que era más una crema de chocolate que otra cosa... ¡no te enfades, mamá! Era deliciosa pero no tenía esa textura de espuma que, para mi, debe tener.

¡Pues lo conseguí!


¡He encontrado una receta deliciosa! Y no os creáis que he estado indagando, probando aquí y allá, haciendo experimentos...

No, no, no, la he encontrado a la primera. ¡Suerte la mía! También es verdad que he acudido a un libro de fiar, uno titulado Chocolate Moderno, en el que cada página es más deliciosa que la anterior. ¡Os lo recomiendo! Yo tengo de ese libro varias recetas pendientes. ¡Pincha AQUÍ para verlo!!


¡Vamos con la receta!

Mousse con base de huevo

Ingredientes: (10 personas... depende de cuánto pongáis en cada vaso!)

- 100 gr de azúcar
- 300 gr de chocolate negro o blanco
- 6 yemas de huevo
- 6 claras de huevo
- 200 gr de leche
- 175 gr de mantequilla

Preparación:

Mezclamos en un bol con batidora de varillas eléctricas las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. En un cazo calentamos la leche. Cuando llegue a ebullición la retiramos del fuego y añadimos la mezcla anterior. Seguimos batiendo hasta que la mezcla aumente de volumen y espese un poco. Incorporamos ahora la mantequilla y luego el chocolate troceado, y removemos hasta que se funda. Dejamos enfriar.

Montamos las claras a punto de nieve y añadimos estas a la mezcla anterior con una espátula de silicona mediante movimientos envolventes y suaves. Refrigeramos en la nevera al menos unas 4 horas antes de servir.

Podéis servir con nata si queréis pero yo lo prefiero así, ¡a pelo!

Ahora hay mousse...


¡Ahora no hay!


¿Sabréis quién se zampó la cuchara y la copa? ¡Una servidora! Menos mal que me ha entrado remordimiento y estoy yendo al gimnasio. Así me creo que me lo puedo permitir... ;-)

¿Os enseño una tarta que hice hoy para un encargo? Espero que os guste. El diseño no es mío, los padres me enviaron una foto. No sé de quién es, espero que me perdone, o se sienta halagada por querer imitar algo tan bonito. ¡Aquí está!

¡Una tarta inspirada en Minnie!
Espero que os haya gustado el postre de hoy y que ahora estén yendo a comprar todos los ingredientes para poneros a hacerla... ¡os va a encantar! Os lo dice una que buscaba una mousse perfecta.

Y os anuncio que el lunes estarán colgadas las fechas de los cursos de mayo y junio. ¡Habrán muuuuuuuchas novedades que os van a encantar! :-)

 ¡¡Un beso y un abrazo enorme, y gracias por estar ahí!!

¡¡Muaks!!

martes, 9 de abril de 2013

Porque yo también quiero una tarta con mi nombre... ¡Tarta Pávlova!

¿Hay alguien por aquí, de los blogs, o algún hombre que me quiera infinitamente y le apetezca hacer una tarta y ponerle mi nombre? ¡Me conquistaría para siempre!

Bueno, mi nombre no porque ese ya está cogido, jeje,  pero... ¿Padilla? ¡Tarta Padilla! No queda mal del todo, ¿verdad? Pávlova tampoco es que sea muy gastronómico...


¿Y cómo sería una tarta dedicada para mi? Pues no os voy a engañar, todo lo contrario a esta...

Claro, esta es una tarta ligera. ¿Y sabéis por qué? Porque está dedicada a una bailarina, Anna Pávlova. ¿Cómo son las bailarinas? Pues la antítesis a mi. Son delgaditas y fibrosas, como este pastel ligero y cremoso por dentro y crujiente por fuera.

¿Os cuento cómo sería el mío? Ya os estaréis haciendo una idea...


El ingrediente principal de la Tarta Padilla sería, cómo no, el chocolate. ¿Qué chocolate? Pues chocolate con leche, y con algún toque de avellana. También podría llevar algo de jengibre, canela o cardamomo... ¡o las tres especias juntas! Y tendría que ser un bizcocho bien mojadito en almíbar, un almíbar hecho con crema de orujo, baileys, licor de chocolate... ¡por esa línea! Y relleno con alguna crema que tenga un punto ácido, como la fresa, la frambuesa, naranja,...

Dios, ya estoy salivando... ¿Os gusta mi tarta Padilla? No os riáis porque a más de uno de vosotros os está apeteciendo hacerla, ¿eh? ¡No me copiéis!


Pues mientras espero a que alguien me haga una tarta con mi nombre y con estas características os voy a contar cómo se hace esta.

Mientras os lo cuento tengo a mi lado a Guaci, mi amiga y socia, zampándose un trozo de ella... Bueno, dos trozos... Ah, no, que va a por el tercero... ¡Uy, voy a terminar pronto este post antes de que se la coma toda ella!

Como es de suponer... ¡está deliciosa! Es crujiente por fuera, cremosa por dentro y con un toque ácido de los frutos rojos. Y no os sintáis mal porque los frutos rojos son antioxidantes y son muy saludables (el que no se consuela...)


Pavlova con frutos del bosque

Ingredientes:


- 4 claras de huevo
- 200 gramos de azúcar
- 1/2 cucharadita de extracto o pasta de vainilla
- 1 cucharadita de vinagre de manzana o vino blanco
- 1/2 cucharada de harina fina de maíz (Maizena)
- 1 taza de nata para montar bien fría
- 2 y 1/2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de Frambuesa en pasta de Home Chef (opcional)
- Frutos del bosque para decorar

Preparación:

Pre-calentamos el horno a 120ºC. Forramos una bandeja de horno con papel y dibujamos un círculo de unos 18 centímetros ayudándonos con un plato de postre. Nos servirá de guía después para extender el merengue.

Con una batidora de varillas montamos las claras. Primero a velocidad media y, cuando comience a tener picos suaves, añadimos los 200 gr de azúcar y subimos la velocidad al máximo hasta que tenga textura de turrón. Agregamos la vainilla y terminamos de mezclar. Con una espátula y con movimientos envolventes incorporamos la harina de maíz y el vinagre. Con la ayuda de una cuchara extendemos el merengue en la bandeja de horno, sin salirnos del círculo, dejando el borde más alto que el centro para luego rellenar. Horneamos durante 1 hora y 15 minutos. Luego apagaremos el horno, abriremos un poco la puerta y dejaremos enfriar el merengue completamente dentro sin sacarlo.

Cuando esté frío montamos la nata con una batidora de varillas eléctrica. Agregamos el azúcar a la nata cuando esté casi ya montada. Luego agregamos pasta de frambuesa y la incorporamos con una espátula. Extendemos la nata sobre el merengue y sobre él la fruta. Nos os preocupéis si se os rompe el centro, es por el peso. Podemos regar la fruta con azúcar glas utilizando un colador y, por supuesto, podéis poner la fruta que más os guste y apetezca.

¿Queréis verla por dentro?

¡Cremosa por dentro, crujiente por fuera!

Bueno, ya Guaci se ha comido casi toda la tarta mientras escribía, así que me consuelo mirando las fotos de esta entrada. ¡Bueno, así no engordo! (no engordo tanto...)



Os mando millones de besos y, ya sabéis, si a alguien se le ocurre hacer una tarta bajo mis requisitos... ¡que le ponga mi nombre, por favor!

¡Muaks y feliz semana!


martes, 2 de abril de 2013

Por fin... ¡¡¡Bagels!!!

¡Y vuelvo a estar más feliz que un regaliz! No es que suela estar triste, todo lo contrario, pero cuando llevas tiempo soñando con hacer cosas, y por fin te pones a intentarlo, y te sale con un resultado satisfactorio... ¡te dan ganas de gritarlo a los cuatro vientos! B-A-G-E-L-S


Como ya sabréis, soy una auténtica flipada de todo lo que tenga que ver con EEUU y con Inglaterra. Me encantan sus banderas, himnos, su comida calórica y de tamaños brutales, me encanta Starbucks, los cupcakes, los muffins, el café para llevar, me pirran los Beatles, adoro el Blues y el Jazz,... ¡y me encantan los Bagels! ¿Y por qué me encantan? No lo sé, antes no los había probado, pero debe ser mi euforia hacia lo de fuera que antes de comerlos ya me habían entrado por los ojos y me moría por hacerlos.

Pensaréis... ¿esta chica es tonta? Mmmm... probablemente pero me encanta probar cosas nuevas sin, por supuesto, menospreciar lo de siempre. ¡Me gusta todo!


Tengo que aclarar que aunque los bagels los podemos encontrar de todo tipo y con toda clase de rellenos en EEUU en realidad su origen está en Polonia. Luego las panaderías londinenses comenzaron a fabricarlos en packs de tres unidades y los judíos los pusieron de moda en el S. XIX. Y debido a la emigración a América del Norte de ciudadanos europeos y judíos estos llegaron al otro continente y se expandieron.

Y me pregunto yo... ¿por qué estas cosas no llegaron a España? Bueno, seguro que la culpa la tiene Franco, que tiene la culpa de todo en este país... :-)


La receta la he sacado de Canal Cocina. Os dejo el enlace porque tiene un vídeo de su elaboración que está genial. ¡Echadle un vistazo AQUÍ!

Solo os digo que, aunque es sencillita, necesitáis tiempo para hacerla porque la masa leva despacio. Os lo digo para que no vayáis con prisa, ¿vale? ¡Vamos allá!

Bagels 

Ingredientes:(para 6-10 unidades)

- 125 ml de agua
- 125 ml de leche entera
- 15 gr levadura fresca (podéis encontrarla en Mercadona)
- 450 gr harina de trigo
- 2 cucharaditas de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 30 gr mantequilla sin sal derretida
- 1 huevo
- 4 litros de agua

Para decorar los bagels:

- Yema de huevo batida con una cucharada de agua
- Semillas de amapola, semillas de sésamo tostado y/o cebolla en polvo

Preparación:

Mezclamos el agua con la leche. En un bol pequeño desmigajamos y machacamos la levadura fresca. Entibiamos en el microondas 60 ml de la mezcla de agua y leche, y lo vertemos sobre la levadura. Removemos para que se integre bien, tapamos y dejamos reposar hasta que salgan burbujas. Así, lo que haremos, será alimentar la levadura con el lácteo.

Mezclamos la harina, la sal y el azúcar en un bol grande y hacemos un hueco en el medio. Añadimos la levadura, la mezcla de agua y leche restante, la mantequilla derretida y la clara del huevo ligeramente batida, y mezclamos todo hasta que se forme una masa blanda. Si tenemos Kitchen Aid o un robot parecido mezclamos con la pala. Luego amasamos a mano o con el gancho de la KA unos 10 minutos hasta que esté elástica.

Colocamos la masa en un bol previamente untado con aceite y le damos vueltas para que la bola se quede engrasada también. Cubrimos la masa con un paño húmedo frío de cocina y dejamos que leve durante 1 hora o hasta que la masa haya doblado de volumen.

¡Fijaros lo que crece!
Desinflamos la masa con el puño de la mano (sí, le damos un puñetazo!) y la dividimos en 6, 8 ó 10 porciones iguales. Yo os aconsejo dividirla en 8 ó 10 porque luego quedan muy grandes y son difíciles de manejar (os habla la voz de la experiencia). Formamos bolas de tamaño uniforme y hacemos un agujero en el centro de cada bola con un dedo espolvoreado con harina, y le damos forma de bagel. Con mucho cuidado estiramos la masa para engrandecer el agujero a unos 5 cm. Dejamos reposar la masa 10 minutos en una bandeja de horno previamente untada con aceite y tapada con un trapo de cocina húmedo frío.


Hervimos 4 litros de agua y, cuando comienza a hervir, reducimos la temperatura. Metemos los bagels de uno en uno y los dejamos escalfar unos 15 segundos. Los sacamos, los escurrimos bien y los volvemos a poner sobre a bandeja de horno untada en aceite.

¡Lo que os dije; mientras más grandes más difíciles de manejar!
Ahora pre-calentamos el horno a 220˚C (200ºC si tiene aire) mientras pincelamos los bagels con la mezcla  de yema de huevo/agua y los regamos con lo que queramos. Yo opté por semillas de amapola para los dulces y cebolla en polvo para los salados. ¡Maravillosa elección! :-)
.
Horneamos unos 25 minutos a 220º C o hasta que estén doraditos como estos...

¡Recién salidos del horno!
Los podemos comer enseguida o dejar que enfríen y comerlos fresquitos. ¡Cómo queráis!


¿Y cómo los rellenamos? ¡Pues como se os ocurra! Están buenos con cualquier cosa: mantequilla, queso de untar, de pechuga de pavo y queso, de salmón, cangrejo... ¡admite millones de posibilidades!

¿Y yo qué hice?

Esta es mi versión dulce: bagels con semilla de amapola rellenos de queso Phidadelphia con mermelada de arándanos


Y la versión salada: bagels con cebolla en polvo rellenos de queso Phidadelphia, brotes de lechuga, salmón y eneldo... ¡combinación ganadora!


En serio, ¡el bagel de cebolla en polvo me ha enamorado, se ha ganado mi corazón! Y el relleno le queda espectacular. ¡Recomendado 100%!


Bueno, pues ya he hecho cupcakes, muffins, cookies, layer cakes, macarons, scones, bagels... Aunque me quedan cosas aún como aprender a hacer donuts, buñuelos, financiers, qué estrés! Pero hoy estoy feliz con mis bagels. Ya veré que os traigo para la próxima...

Os mando millones de besos y espero que os haya gustado la receta de hoy. Como veis es muy facilita. Solo necesitáis una tarde tranquila en casa para dar tiempo a que la masa crezca.

¡¡Besitos a borbotones!!
Muaks

jueves, 14 de marzo de 2013

Habemus Apple Crumble

¿Os habéis fijado con qué rapidez los cardenales de la Iglesia Católica eligieron Papa?
¡Habemus Papam!

¿Y no os habéis preguntado por qué ha sido una elección tan fugaz? Todos esperábamos fumatas negras, y negras, y negras unas tras otras para dejarnos sufriendo con la intriga ¿Pero por qué esta vez han sido tan veloces? Mmmm...


Yo tengo una teoría. No sé si voy muy encaminada pero creo que sé por qué esta vez los Cardenales actuaron rápido para unir sus opiniones. ¿Os la digo?

¡¡Yo creo que se les acabaron las manzanas golden en el Cónclave!!


Claro...

Hubiera sido un auténtico calvario el pasar días y días encerrados sin manzanas y sin tener la posibilidad de hacer Appel Crumble en sus ratos libres y, para así, tomar una decisión con cabeza y sin discusiones. ¡Pensadlo, es lógica pura!

Apple Crumble = a fumata blanca acertada


Y os lo dice una que estudió en el Colegio de San Ignacio de Loyola, o sea, en los Jesuítas de Las Palmas. Algo debo saber e intuir...

Pues para un Cónclave o para cualquier otra ocasión un Apple Crumble es un postre acertado. ¡Fumata blanca asegurada!


Os tengo que decir una cosa de mi, y es que soy una cabezota. Cuando una idea me entra en la cabeza no paro hasta conseguir lo que quiero (si lo merece, claro...)

Pues estaba empecinada en hacer el crumble de manzana pero no había tenido tiempo de hacerlo. Ni siquiera tenía una fuente de horno bonita para hacerlo, y quería conseguir unas cucharas bonitas, y un mantel bonito para así sacar unas fotos bonitas... Todo esto y el poco tiempo que tengo entre la tienda, cursos y encargos hacían que la misión fuera bastante compleja, ¡¡pero sacando tiempo de aquí y de allí al final conseguí todas las cosas que quería para hacer la receta!!

Ah... ¡y manzanas! También pude darme un salto a la frutería a comprar manzanas (mi vida es un caos!)

¿Vamos con la receta? Este postre típico inglés se elabora con todo tipo de frutas, como manzana, uvas, ciruelas, frutos rojos, peras, etc. Parece ser que surgió en la II Guerra Mundial debido al racionamiento de alimentos que existía en el Reino Unido. ¿Veis? ¡En épocas de crisis surgen fantásticas ideas!

Apple Crumble

Ingredientes:

- 200 gr de harina de trigo de repostería (sin levadura)
- 100 gr de azúcar moreno
- 100 gr de almendra molida
- 100 gr de mantequilla
- 1 cucharadita de sal
- 5 manzanas Golden
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 3 limones y la ralladura de uno

Preparación:

Pre-calentamos el horno a 180ºC. Pelamos y cortamos las manzanas en dados e introducimos la fruta en una fuente de horno. La cubrimos con el zumo de 2 limones y la canela, y removemos para impregnar bien la manzana.

En un bol mezclamos la harina, la almendra molida, el azúcar, la mantequilla, la sal y la ralladura de un limón con los dedos. Luego vertemos esta mezcla sobre las manzanas y, sobre la mezcla crocante, el zumo de un limón regando bien la superficie.

Horneamos a 180ºC hasta que la superficie del crumble comience a dorarse. Aproximadamente lo hornearemos durante 40 minutos.

Tomar tibio y, si queremos, le podemos añadir una bola de helado o nata montada. ¡Espectacular!


Yo, que quería comenzar a cuidar otra vez mi dieta, me zampé ese plato con la nata y todo tras la foto... ¡qué poca voluntad tengo, señor, qué poca!

Ahora vendrá mi hermano a la tienda, le tengo que ayudar con una tarta para un cumpleaños, y será la oportunidad perfecta de deshacerme de la fuente de Crumble... ¡el crumble y yo en unas misma habitación es una mala idea!

Y si no se lo quiere llevar (está harto de que lo cebe!) se lo dejaré a Guaci que viene mañana a la tienda. Guaci aún no sabe lo malo que es estar cerca de mi... ¡peligra su figura!

¡Un besote enorme y os deseo un feliz final de semana!
¡Muaks!


martes, 5 de marzo de 2013

¡Proyecto 'Macaron' controlado!

Una cosa buena que he aprendido como músico es que si no tienes la situación controlada hay un gran porcentaje de fracaso. Y no digo porque nos tenga que ir mal porque sí, sino porque al no estar seguros nos ponemos nerviosos, y son esos nervios los que hacen que el resultado de nuestro trabajo no sea tan bueno.


Traslademos esto a la repostería y al momento de tener que impartir un curso de Macarons... ¡¡¡dios, qué nervios!!! Para colmo sabía que venía una chica francesa así que me puse las pilas para mejorar en todo lo posible.

Ya había hecho macarons y con buenos resultados pero dos semanas antes del curso me dio por leer y leer, y probar miles de recetas... ¡no sabéis todo lo que he aprendido!


Y gracias a los consejos de mi amiga Mónica del blog Atelier Sucreme... ¡los macarons fueron un éxito tras otro! Ya no hay masa que se me resista!!!

¿Sabéis qué receta he utilizado para estos? La receta del libro de Patricia Arribálzaga Cupcakes, Cookies & Macarons de Alta Costura. ¡Funciona! Así que si tenéis este libro cogedlo porque la receta va de maravilla. Y yo no dejé envejecer las claras ni nada, ya había oído que no era necesario, y efectivamente...¡es una receta perfecta!


Son Macarons hechos con merengue italiano así que ya os adelanto que necesitaréis un termómetro para caramelo. Invertid en él porque vale la pena y no son nada caros. Sobre unos 20 euros.

¡Vamos con la receta!

Macarons

Ingredientes:

- 150 gr de harina de almendra (yo uso de la marca Hacendado de Mercadona)
- 150 gr de azúcar glasé (no vale hacerla con la thermomix)
- 112 gr de clara de huevo a temperatura ambiente
- 150 gr de azúcar
- 40 gr de agua

Antes de nada preparamos una manga pastelera con una boquilla del 6 de Wilton, aunque yo uso una del 10. También cubrimos con papel de hornear dos bandejas de macarons. Si queremos podemos hacer los círculos con ayuda de un lápiz y un cortador circular de unos 3-4 cm de diámetro para que nos sirva de guía., y colocamos el papel del revés para que el lápiz no se quede marcado al macaron.

Pasamos por un robot de cocina o la thermomix la harina de almendra y el azúcar glasé juntas para dejar un polvo fino. Yo trituré ambos durante 10 segundos a velocidad máxima en la thermomix. Luego tamizamos en un bol y agregamos la mitad de las claras, 56 gr de claras. Removemos con una espátula de silicona hasta formar una pasta. En este punto podemos colorear y aromatizar nuestra masa, si lo deseamos.

Hacemos el merengue italiano. Para esto vertemos en un cazo primero el azúcar y luego el agua, dejamos que se impregne de agua el azúcar y ponemos al fuego, colocando dentro el termómetro de caramelo. Cuando el termómetro alcance 110ºC comenzamos a montar las claras restantes (56 gr) a punto de nieve con una batidora de varillas eléctrica.

Cuando el termómetro llegue a 118ºC retiramos el almíbar del fuego e incorporamos a las claras montadas lentamente mientras seguimos batiendo a velocidad media, en forma de hilo y sin que el almíbar toque las varillas ya que se solidificaría y se pegaría a las paredes del bol. Una vez que hemos echado todo el almíbar seguimos batiendo a velocidad máxima unos 10 minutos, hasta que el merengue esté tibio.

Agregamos un tercio del merengue a la pasta de almendras. El merengue no debe estar caliente porque sacaría el aceite de la almendra y arruinaría la preparación. Mezclamos con una espátula hasta que el merengue esté integrado. Añadimos el resto del merengue e integramos enérgicamente y con movimientos envolventes y en ascendente. A esto se lo denomina 'macaronner' y debe hacerse en su justa medida porque si mezclamos muy poco la masa quedará rugosa, y si mezclamos en exceso puede que se nos quede demasiado líquida. Debe quedar una consistencia de papilla que, al levantarla con la espátula, el pico debe desaparecer lentamente.

Incorporar la pasta a la manga pastelera y con esta marcamos 4 puntos en cada esquina de la bandeja para pegar el papel y que no se mueva. Colocar la manga verticalmente y presionar para formar los macarons; dejar de presionar y retirar la manga.

Una vez formados todos los macarons golpeamos las bandejas por debajo con la mano para que desaparezcan las irregularidad y las burbujas de aire.

Los dejamos reposar durante media hora o una hora (no más), dependiendo de la humedad del lugar, antes de llevarlos al horno. Con el reposo se secará la superficie y esto garantizará un macaron liso y con bonito pié. Si tocamos el macaron y no se nos pega la masa a la mano es que están listos para hornear.

Los horneamos a 130ºC - 140ºC en el horno con ventilador durante 15 minutos aproximadamente. Una vez hechos los dejamos enfriar completamente.


¿Los rellenamos? Pues hice otra receta del libro de Patricia que está impresionante; una de mascarpone con aroma de azahar y naranja. Otros los rellené con ganache de chocolate negro con un toque de pasta de frambuesas de la marca Home Chef. Vamos con la de mascarpone, ¿vale? ¡Os va a encantar!

Crema de naranja y flor de azahar

Ingredientes:

- 250 gr de mascarpone
- 180 gr de azúcar glasé
- 1 cucharadita de agua de azahar
- Ralladura de una naranja
- 10 gr de zumo de naranja

Preparación:

Quitar todo el suero del mascarpone y agregarle el azúcar glasé tamizado. Batimos con la espátula de la Kitchen Aid o con una batidora de varillas eléctrica hasta que la preparación esté cremosa. Incorporamos la ralladura y el zumo de naranja, el agua de azahar y mezclamos. Se le puede añadir colorante, si queremos. Rellenamos una manga con una boquilla del 10 ó 12 y rellenamos nuestros macarons!!


Ya veréis que no son tan difíciles aunque, como digo yo, a veces son puñeteros... (y perdón por la expresión!!) :-) ¡Pero con esta receta os saldrán seguro!

Os mando millones de besos y os dejo ya porque en breve empezaremos el curso de masas hojaldradas. Sí... ¡¡¡en unos horas me zamparé dos mil croisants y caracolas!!!

Os mando millones de besos y... ¡¡¡a macaronear!!!